Esta joven editorial radicada en Bilbao empezó centrándose en la edición de disc...
La SGAE y el ridículo celtibérico
No es un tema fácil, pues en Lenoir somos los primeros en reconocer que sin derechos económicos sobre la propiedad intelectual, no existiría la creación musical, literaria y, en general, artística. Pero lo de la SGAE es para darle de comer aparte.
Con la SGAE, UNOS CUANTOS –pocos- se están forrando en nombre DE MUCHOS –los artistas y creadores a quienes dicen representar y cuyos intereses dicen defender-, a costa DE TODOS –pues todos los ciudadanos, querámoslo o no les estamos pagando- con el beneplácito de nuestro GOBERNANTES –con la capacidad de encabezar manifestaciones y acaparar portadas de los factotum de la SGAE ¡cualquiera se opone a sus pretensiones!
La SGAE ha dejado ya atrás la categoría de sainete para entrar dentro del ridículo más celtibérico. Sainete es que nos traten a todos como delincuentes, sin que ningún juez nos haya juzgado, con sus canon sobre CD, USB, discos duros, fotocopiadoras o tarjetas de memoria.
Ridículo es que quieran cobrar a los Ayuntamientos por las piezas que tocan sus bandas en las fiestas mayores o la música que cantan los grupos contratados en sus verbenas.
Ridículo es que, según la SGAE, una peluquería tenga que pagar 23 euros al trimestre… por tener puesta la radio, oyendo una emisora que ya paga los correspondientes derechos como puso de manifiesto Ana Morgade en el programa de Buenafuente.
Con dicho argumento ¿no debe pagar un bar por tener puesta la televisión? ¿Debería pagar más por tener puesta una emisora de TV musical? Pero y si, como hacen muchos bares, tiene puesta la imagen pero sin sonido ¿deben pagar por la “posibilidad” de disponer de sonido?
Taxistas, ¡temblad!: sois los siguientes de la lista de víctimas exprimibles por la SGAE.